En Regensburg se vive bien. El Danubio fluye lentamente, las callejuelas del centro urbano con sus torres patricias, que son isla peatonal, los cantos litúrgicos de los Regensburger Domspatzen, el coro de los “gorriones de la Catedral” que acompaña las misas solemnes en la Catedral gótica de San Pedro: todo contribuye a la vital y tranquila urbanidad, herencia de épocas importantes, que es el rostro relajado y amable de la que llaman la civilización europea de Occidente.
Nuestras escuelas y residencias modernas se ubican en un edificio en el centro historico de la ciudad y ofrece
una vista de la catedral medieval. |